Todas las residencias de Amma son diseñadas con el objetivo de crear espacios confortables y ambientes cálidos donde las personas mayores se sientan a gusto y en los que, además, se pueda ofrecer una asistencia individual y personalizada de la máxima calidad.
Con el fin de que la arquitectura facilite la vida diaria a sus residentes, Amma apuesta por edificios de nueva construcción. Excepcionalmente puede adecuar espacios ya existentes, de acuerdo con indicadores de calidad previamente fijados. Los centros alcanzan, como máximo, tres alturas y se estructuran en unidades de convivencia con capacidad para entre 30 y 50 personas cada una.
En la práctica, estas unidades funcionan autónomamente, como pequeñas residencias en las que viven personas con un estado de salud similar. Dotadas con servicios comunes propios -tales como sala de estar, comedor, salas multiusos, sala de visitas, sala de terapia y baño geriátrico- su cómoda disposición permite a la plantilla realizar un seguimiento individualizado de cada usuario.
Todas las residencias cuentan con al menos el 50% de las habitaciones individuales y baño adaptado en cada una de ellas, con un mínimo de 50 metros cuadrados globales construidos por residente. Además, cuentan con amplias zonas ajardinadas y con servicios como biblioteca, cafetería, capilla, lavandería, salón de actos, gimnasio, podología, peluquería, salas de estar, salones de actos...